Así en dos palabras: La ciudad de París es, con diferencia, la ciudad más bonita que he visto. No os perdáis la oportunidad de visitarla, que tampoco queda tan lejos, hablan un poco raro, pero estoy seguro de que con un poco de Valenciano y poniéndose el dedo en la boca al hablar, todos podemos pasar por parisinos. Voy a intentar convenceros:
Hicimos más de 300 fotos en cuatro días, por muchas fotos que haya subido esta vez, no os penséis que las habéis visto todas, que ni de coña. Todo empezó una noche de miércoles, y con un taxi que nunca apareció. Suerte que teníamos a Josu y a su coche cerca que nos acercaron al aeropuerto. El hecho de que fueran las 3 de la mañana y Josu estuviera en el mejor momento del sueño son detalles sin importancia. No, ahora en serio, Josu nos salvó el culo aquella noche, y desde aquí quiero volver a darle las gracias por evitar que perdiéramos el avión.
Nada más llegar el padre de Pierre-Antoine recogió nuestras maletas del aeropuerto y nosotros nos fuimos para Paris, primera parada: la torre Eiffel:
Parece que estemos fresquitos y contentos… que sepáis que nos la subimos a pie, y que son más de 700 escalones. La vista era una caña, y nos permitó ver más o menos el itinerario que íbamos a seguir durante el día. El largo día.
Al bajar tocaba foto típica:
Eso que se ve al fondo es la torre Eiffel desde lo que se supone que era el centro exacto de gravedad. Estuvimos discutiendo un buen rato sobre cual era exactamente el centro; al final, nos pusimos en el medio de todos los puntos que cada uno decía y au. Siguiente parada, los jardines de trocadero:
Estos son unos jardines que un rey, o emperador, o el gobernante que los franceses usaran en ese momento, construyó para conmemorar la victoria sobre los españoles (una de tantas). Y me diréis: Pues si que andasteis poco entre una cosa y otra, la torre Eiffel se ve ahí al lado. Tengo dos respuestas para eso: 1º la torre Eiffel es treméndamente enorme. Se ve grande desde donde sea. 2º en París no puedes dar 2 pasos sin encontrarte con otro monumento o lugar histórico, es una pasada.
Bueno, de ahi nos fuimos a comer algo, que desde las 3 de la mañana que habíamos desayunado, apretaba algo el hambre. Comimos en el arco del Triunfo, uno de tantos monumentos que construyó Napoleón en su honor, a la vez que para contrarrestar ciertos complejos que tenia el hombre. Es también mucho mas grande de lo que podais imaginar, y la foto que vais a ver ahora no lo demuestra con claridad.
Típica foto de japoneses, pero que queda de lujo. De ahí, y después de caminarnos los campos Eliseos a pleno sol, fuimos a ver el museo militar de París, conocido como “Les invalides”, “Los cojos” para los amigos. Otro de los monumentos de Napoleón a su egocentrismo, además de ser bastante caro. Bueno, que al final no entramos, pero por el camino cruzamos el Sena por uno de los puentes mas bonitos que hay en París (nada como el puente de las gargolas, pero bueno).
Foto bien bonita, y no por el paisaje, sino por los modelos
Luego a la plaza de la Concorde, que es la plaza donde estaba la guillotina hará un par de siglos. Pasando por allí, llegó un momento que no pudimos seguir avanzando porque había una barrera de policías, y a la que nos dimos cuenta, empezaron a pasar coches negros y motos de policía:
Que acababa el señor Sarcozy (Sarco para los amigos) de “trabajar” y le tocaba pasar por ahí delante. Si haceis zoom podreis verle la cara y todo
Y por fin… el Louvre:
El edificio es bonito de cagarse, y no por la pirámide, que lo único que hace es tapar Louvre. En serio que vale la pena de ir a verlo por fuera (por dentro ya os hablaré otro dia).
Lo ultimo que vimos ese día fue la catedral del Sacre cour en MontMartre (ni idea de si lo he escrito bien, mi francés esta un poco oxidao), pero paso de poner fotos de eso y del Moulin Rouge, que me canso. De ahí, y muertos de sueño y de dolor en los pies, nos fuimos a casa de Pierre-Antoine, donde su madre (una santa) nos tenia preparada una cena de lujo, y nos pudimos pegar una buena ducha. Y de ahí a dormir, que mañana sera también un largo día.
Empezamos el segundo día de París en las catacumbas de París, una visita curiosa cuanto menos: Después de bajar cientos de escalones, llegas a unas galerías frías y oscuras, y cuando te quieres dar cuenta, estas caminando entre miles de huesos y calaveras:
Estuvimos andando mas de tres cuartos de hora sin parar entre calaveras, la cosa parecía no tener fin. Hay estimados millones de cuerpos enterrados allí; No puedo confirmarlo, perdí la cuenta en la 40 o así. Después de pasearnos un ratillo por el reino de los muertos, nos dirigimos a la superficie otra vez, y después de andar otra vez mucho y ver cientos de sitios famosísimos y chulísimos que no me apetece describir ahora, llegamos a la catedral de Notre Dame, otro edificio que me encanta.
Ay! creo que me he enamorado otra vez. Pero como muchas damas, la Notre Dame es mucho mejor si la miras desde atrás:
Y eso que veis ahí es el parquecito de detrás de Notre Dame, otro de los muchos parques de París. Estos franceses tienen cientos de espacios abiertos cubiertos de parques por todos lados. Seguro que el precio del suelo es superbarato. Lo bueno es que allá donde ponen parques, también suelen haber columpios.
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Cuando me quise levantar de ahí, sentí el mayor colocón que nunca he tenido. Juro que si no me llego a sentar me voy al suelo de cabeza. De hecho, creo que aun sentado me desplomé hacia un lao
Y para acabar los dos primeros días de visita a París, un poco de cultura. Fuimos al Louvre otra vez, a ver que tal el museo mas famoso del mundo, que para algo es gratis para estudiantes los viernes por la tarde. Mi conclusión, el museo es más bonito por fuera que por dentro. No me malinterpretéis, por dentro es precioso, todas las obras son una pasada: La Venus de Milo, La Victoria de Samotracia, La Gioconda… todas tan bonitas como te esperas, vas, te haces la fotos y a cascarla. Pero sigo diciendo que el edificio por fuera sorprende lo que las obras de dentro, que has visto cientos de veces, no sorprenden. Por cierto, la Venus de Milo sabes que es una tia porque tiene tetas, la Gioconda es ridiculamente pequeña, y la victoria… le faltan los brazos!!
Otro día más, no creáis que ya he acabado, ¡¡solo he contado 2 días de cuatro!!
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